Sofá a medida: cómo probar profundidad, altura y rebote en la Fase 2

La Fase 2 permite comparar asientos durante una mañana entera, pero el pabellón distorsiona lo que el cuerpo siente. Esta guía explica cómo se prueban la profundidad, la altura y el rebote de un sofá a medida y cómo se convierten en tres cotas para el plano de su villa.

Un sofá a medida es una pieza cuyo asiento, respaldo, brazo y estructura se calculan para una sala concreta, no se eligen en catálogo. En una villa o un ático, donde el salón ronda los 30-80 m² y el techo los 2,7-3,2 m, ese cálculo decide el confort.

La Fase 2 de la 140.ª Feria de Cantón se celebra del 23 al 27 de octubre de 2026 y concentra en Guangzhou los sectores de mobiliario y decoración del hogar (Canton Fair, 2026). Es la oportunidad de sentarse en decenas de asientos en una misma mañana y de conversar con el taller que los fabrica. Hongye Furniture Group, fundada en 1996, produce en más de 300.000 m² de planta y acumula más de 1.000 proyectos en más de 50 países; Fenmi Casa Residential es su marca de vivienda, con certificación FSC en la madera y GREENGUARD Gold en los acabados de baja emisión, y un periodo de fabricación de 45-60 días desde la aprobación del plano.

El artículo se apoya en encargos residenciales recientes: una villa en Marbella (España) con salón de 46 m² y techo de 2,8 m, un ático en Monterrey (México) donde conviven lectura y recibimiento en la misma sala, y una casa frente al mar en Punta del Este (Uruguay) cuyo sofá debía soportar siestas, visitas y un perro. Son viviendas de 200 a 500 m² construidos, y en todas el sofá fue la primera pieza que se decidió. Ninguna compró el mismo sofá, pero las tres salieron del pabellón con el mismo cuaderno: cotas de asiento, huecos de paso y fotos de la luz.

Salón de villa con un sofá a medida de tejido claro junto a una pared lisa y un ventanal lateral
Sofá a medida: cómo probar profundidad, altura y rebote en la Fase 2

Qué significa un sofá a medida en una villa o un ático

Un sofá a medida se distingue de una pieza de catálogo en tres cosas. Primero, sus dimensiones no salen de una lista: el largo se dibuja contra la pared que lo recibe, el fondo se calcula según la circulación y la altura del respaldo se decide mirando el ventanal. Segundo, el tapizado se elige entre muestras físicas, con el peso de la trama y el tacto en la mano, y no entre fotos. Tercero, la estructura se adapta: si el salón tiene 6 m de pared, el armazón se refuerza para que un cuerpo de tres plazas no arquee; si hay niños o mascotas, la funda se desenfunda y se lava. Antes de pisar el pabellón conviene, además, tener en casa la lista de medidas libres: ancho de la pared receptora, altura del techo, huecos de puerta y escalera, y la distancia a la que va la mesa baja. Con esa lista escrita, cada prueba de asiento se convierte en una comparación y no en una sensación.

La escala del salón de una villa o un ático permite piezas que en una vivienda urbana estándar serían improcedentes: cuerpos de 300 cm, chaise integrada, módulos que giran hacia el comedor. Pero esa misma amplitud pide disciplina de paso. Entre el sofá y la mesa baja se necesitan 40-45 cm para estirar los pies sin tropezar, y al menos 60 cm de circulación detrás o al lado para cruzar la estancia sin esquivar. Cuando el salón cumple además la función de recibimiento, conviene pensar en dos profundidades dentro de la misma pieza: un tramo más contenido cerca del acceso y un tramo profundo hacia la ventana. Esa doble medida, imposible en catálogo, es exactamente lo que un taller puede dibujar.

La Fase 2 deja hacer algo que ningún plano permite: sentarse. Una mañana de pabellón sirve para comparar diez asientos seguidos y descubrir qué profundidad prefiere su cuerpo, no el de una fotografía. El paso por los pasillos, además, entrena el ojo y la espalda: después de diez pruebas, la diferencia entre 58 y 65 cm de fondo se nota sin mirar ninguna etiqueta. Lo que se lleva de la feria no es el modelo ni el nombre del tejido, sino las cotas que su espalda y sus rodillas confirman. El resto —material, color, largo— se resuelve después, con el plano en la mesa y las muestras bajo la luz de casa.

¿Por qué el mismo sofá se siente distinto en el pabellón y en su salón?

Porque el pabellón es un decorado que favorece la primera impresión. La Fase 2 se instala en naves de 4-6 m de altura libre, con tarimas que levantan la pieza, pasillos anchos y un mar de focos de unos 4.000 K que entregan 500-1.000 lux sobre el tapizado; su salón, en cambio, recibe 150-300 lux de luz general y por la noche baja a 2.700-3.000 K, que es la franja que recomienda la Illuminating Engineering Society para una sala de estar (IES, 2026). Bajo ese foco frío y potente, un tapizado gris se ve limpio y un cojín parece firme; en una esquina cálida y en penumbra, el mismo gris se vuelve azulado y el mismo cojín parece blando. Nada de eso es un defecto: son dos escenarios distintos, y su sofá vivirá en el segundo.

Hay además una diferencia de calibrado del cuerpo. En el pabellón uno camina, prueba y se levanta; en casa, el sofá recibe sesiones de dos horas después de la cena, siestas de sobremesa y tardes de lectura con luz lateral. Un asiento que resulta enérgico en una prueba de un minuto puede resultar duro al cuarto de hora. Por eso conviene repetir la misma pieza dos veces en el día, con un descanso entre medias, y fijarse en cómo recupera el cojín: si al levantarse tarda más de unos segundos en volver a su forma, esa espuma no va a sostener años de sobremesa. El suelo también calibra: la tarima continua del pabellón sostiene igual en todos los puntos, mientras que su alfombra, su suelo de madera o su piedra devuelven el peso de forma distinta y cambian la altura efectiva del cuerpo sentado.

La comprobación final se hace con las manos, no con los ojos. Saque la muestra de tapizado a la entrada natural del pabellón, mírela junto a la pared que tiene pensada para casa y pregúntese si ese par funciona de noche. Si su salón es de doble altura, la pieza pierde además la referencia del techo y el respaldo se lee de otra manera; la guía de muebles para salón de doble altura explica cómo se reparte entonces el volumen vertical.

Sofá modular de respaldo bajo frente a una estantería retroiluminada en una sala de exposición con luz dirigida
Un sofá modular de respaldo bajo en una sala de exposición con iluminación dirigida y fondo oscuro: la misma pieza cambia de tono al pasar a la luz de una casa

¿Cómo se prueban la profundidad y la altura del asiento sin cinta métrica?

La prueba de asiento es una secuencia fija y toma menos de dos minutos por pieza. Siéntese con la espalda apoyada del todo y los pies planos en el suelo: si la rodilla forma un ángulo de 90 grados, la altura del asiento, que debe rondar los 42-45 cm, es correcta. Después mire el hueco entre el borde del asiento y la parte trasera de la rodilla: si cabe el puño cerrado, el asiento es profundo; si apenas pasa la mano plana, es una medida de conversación. El propio cuerpo sirve de cinta: un palmo extendido mide 20-23 cm y resuelve el vuelo del brazo, y la cadera, a 95-105 cm, coincide con un apoyo cómodo. Los requisitos de seguridad y uso doméstico que recoge la norma EN 12520 (CEN, 2015) parten de ese principio: el usuario debe poder mantener la postura y abandonarla sin esfuerzo.

Escena de usoProfundidad de asientoAltura de asientoÁngulo de respaldo
Conversación y recibimiento58-62 cm44-45 cm100-102 grados
Lectura y siesta65-72 cm42-43 cm103-105 grados
Salón mixto, tramo a tramo60-65 cm con cojín suelto43-45 cm100-105 grados

El ángulo del respaldo completa la prueba. Entre 100 y 105 grados respecto al asiento se conversa y se lee sin esfuerzo; por encima de 110 grados, la pieza pide tumbarse y abandona la conversación. El brazo, entre 58 y 65 cm de altura y con relleno firme, es lo que permite incorporarse empujando, un detalle que importa si en casa hay personas mayores: con un asiento de 44-45 cm y un brazo que no cede, levantarse no depende solo de la fuerza de las piernas. Repita la secuencia con la persona que más va a usar el sofá, no únicamente con usted, y anote la combinación que su cuerpo apruebe.

Espuma, muelle y relleno: por qué un asiento se hunde a los dos años

Un asiento se hunde cuando la espuma que lo sostiene tiene menos densidad de la que el uso exige. La espuma se mide en kg/m³: por debajo de 25, un cojín de uso diario pierde la capacidad de recuperar en cuestión de meses; entre 30 y 45, con buena resiliencia, aguanta años. Debajo, el armazón colabora con muelles de zigzag o bicónicos y con correas elásticas, que reparten el peso; encima, una capa de fibra o de pluma da la envolvente que la piel percibe. La clave de un sofá a medida bien resuelto es que esa pila sea accesible: un núcleo de asiento intercambiable convierte un desgaste inevitable en un recambio de diez minutos, no en una pieza condenada. La prueba de rebote se hace con la palma: apriete el cojín con fuerza y suéltelo; si vuelve en un segundo o dos, la resiliencia es alta; si tarda o queda marcado, esa densidad no va a sostener el uso diario de una casa habitada.

Sensación al sentarseQué hay debajoCómo envejece
Firme y enérgicoEspuma de 35-45 kg/m³ sobre muelle de zigzagSostiene años de uso diario sin ceder
Medio, de uso generalEspuma de 30-35 kg/m³ con capa de fibraCede un poco el primer año y luego se estabiliza
Acolchado y envolventeEspuma de 25-30 kg/m³ con pluma o viscoelásticaPide zarpeo y volteo; el núcleo debe poder recambiarse

La envolvente de pluma y la de viscoelástica piden un gesto que casi nadie menciona: el zarpeo. Un cojín con pluma se aplasta con el uso y recupera su volumen con un golpe seco cada pocos días; sin ese hábito, parece hundido aunque la espuma esté intacta. En el pabellón, pida que le enseñen el cojín abierto o desenfundado y pregunte por el núcleo: qué densidad, qué tipo de soporte y si la funda interior se puede sustituir. Un taller que responde esas tres preguntas con cifras es un taller que fabrica para quince años, no para una temporada.

Del stand al plano: tres cotas y una foto de la luz

Del pabellón al plano viajan tres cotas y una foto. La primera es la profundidad y la altura del asiento que su cuerpo aprobó, contrastadas con la ficha técnica de la pieza. La segunda es la diagonal del mueble, que debe quedar al menos 5 cm por debajo de la diagonal del hueco más estrecho del recorrido: puerta de acceso de 90 cm, cabina del ascensor, rellano donde hay que girar. La tercera es la distancia al resto del salón: 40-45 cm hasta la mesa baja y paso libre para cruzar. Y la foto es la luz: una imagen de la pared receptora a mediodía y otra de noche, con la lámpara encendida, que el taller usará para afinar el tono del tapizado. Mida los huecos en su casa antes de viajar, con el marco descontado y el pasamanos incluido, porque la ficha del edificio y la medida real rara vez coinciden.

Qué registrar en el pabellónCómo se tomaReferencia de casa
Profundidad y altura de asientoPrueba sentado + ficha técnicaRodilla a 90 grados, pies planos
Diagonal de la piezaFicha técnica del expositor5 cm menos que el hueco más estrecho
Puerta de acceso y ascensorMedida tomada en su casa antes de viajar90 cm de ancho libre
Distancia a la mesa bajaPlano del salón acotado40-45 cm
Luz de la pared receptoraFoto a mediodía y otra de noche2.700-3.000 K por la noche
Muestras de tapizadoRecortes físicos, no catálogo impresoJunto a alfombra y cortina reales

Las muestras también viajan. Pida recortes del tapizado y de la madera, no catálogos impresos, y colóquelos al llegar sobre la alfombra y la cortina reales: el color se juzga por contraste, y la alfombra cambia más el tono de un tejido que cualquier foco de pabellón. Si está reordenando la planta del salón antes de decidir, la guía de cómo distribuir el comedor de una villa resuelve la zona contigua. Con las tres cotas, la foto y los recortes sobre la mesa, la consulta con el taller empieza con hechos y no con recuerdos. Guarde los recortes en un sobre etiquetado por pieza: a la tercera sala expuesta, los papeles sueltos se mezclan y una decisión larga se toma con la muestra equivocada delante.

Mesa de taller con el patrón de corte de un asiento, muestras de tapizado, una cinta métrica y un lápiz
Mesa de taller con el patrón de corte de un asiento dibujado a lápiz, muestras de tapizado en tonos crudos, una cinta métrica extendida y un lápiz, junto a la ventana

Cómo se pide el sofá a medida y cuánto tarda

El proceso de encargo es corto y verificable. Se envía el plano acotado del salón con las tres cotas y las fotos de la luz; el taller devuelve una propuesta con la huella del sofá dibujada a la misma escala, el corte del tapizado y la muestra física del tejido. Solo cuando esa muestra pasa la prueba sobre su alfombra y a la luz de su salón se aprueba el patrón de corte y entra en producción. Cada confirmación queda por escrito, de modo que lo que se probó sentado en Guangzhou es lo que llega dibujado y luego tapizado. Si el sofá debe girar en esquina o encajar en un recoveco, pida en esta fase una prueba de la sección crítica, aunque sea en espuma bruta o en cartón a escala real: un volumen provisional evita sorpresas de proporción que ninguna ficha revela.

La fabricación sigue un calendario conocido: el periodo de fabricación de 45-60 días desde la aprobación del plano incluye estructura, mullido, tapicería y control final antes del embalaje. La madera del armazón lleva certificación FSC, que acredita la cadena de custodia del bosque al taller, y los acabados y adhesivos se seleccionan con GREENGUARD Gold, el nivel más estricto en emisiones interiores, para que el sofá se pueda usar el primer día sin olores persistentes (FSC, 2026). La entrega incluye montaje en casa y retirada del embalaje. En proyectos residenciales se ven encargos de este tipo terminados en viviendas de distintas latitudes.

Queda lo que ninguna ficha resume: la prueba de sentarse. En la Fase 2, repítala en la misma pieza dos veces, levántese sin ayudarse de la mesa y mire si el cojín recupera su forma delante de usted. Si esa secuencia convence y las tres cotas anotadas coinciden con su plano, tiene un sofá a medida; si no, tiene una visita más anotada en la libreta, y eso también es avanzar. Anote también lo que no le gustó de las piezas descartadas: esa lista de sensaciones —un brazo que cede, un asiento que traga a quien se sienta— es, para el taller, información tan útil como las cotas.

Preguntas frecuentes

¿Qué profundidad de asiento necesita un sofá a medida para conversar?

Para conversar, la profundidad adecuada está entre 58 y 62 cm. Con esa medida, una persona apoya la espalda en el respaldo y aún deja pasar la mano plana detrás de la rodilla, lo que mantiene la postura erguida sin deslizar hacia delante. Por encima de 65 cm el cuerpo se recuesta y la pieza pasa a ser de lectura o siesta, para la que convienen 65-72 cm y un respaldo de 103-105 grados. Lo correcto se comprueba sentado, con los pies planos, nunca con la ficha sola.

¿Qué altura de asiento conviene cuando hay personas mayores en casa?

Conviene un asiento de 44-45 cm de altura con un brazo firme entre 58 y 65 cm. Con esa altura, la rodilla queda a 90 grados y el peso de incorporarse se reparte entre piernas y brazos, sin que haya que empujarse desde la mesa o el respaldo. Un asiento de 42 cm puede resultar bajo para quien pierde fuerza en las piernas, aunque resulte cómodo para una siesta. La prueba consiste en levantarse tres veces seguidas sin ayudarse de nada que no sea el brazo del sofá.

¿Por qué un asiento se hunde a los dos años y cómo se evita?

Se hunde sobre todo por espuma de baja densidad, por debajo de 25 kg/m³, que pierde la capacidad de recuperar tras meses de uso diario. Se evita pidiendo espuma de 30-45 kg/m³ en el asiento según el uso, un soporte de muelles o correas debajo y, sobre todo, un núcleo intercambiable: si el cojín se abre y la plancha se puede sustituir, el desgaste se resuelve con un recambio y no con una pieza nueva. En la envolvente de pluma, el hundimiento suele ser aparente y se corrige con zarpeo.

¿Cómo se prueba un sofá en el pabellón si la luz y la altura engañan?

Repitiendo la prueba y corrigiendo el decorado. Siéntese con la espalda del todo apoyada y los pies planos: si la rodilla forma 90 grados, la altura va bien. Levántese y mire si el cojín recupera su forma en segundos. Saque la muestra de tapizado a la luz natural de la entrada del pabellón, porque los focos de unos 4.000 K aclaran el tono y endurecen la lectura del cojín. Y vuelva a la misma pieza más tarde en el día: lo que sostiene dos pruebas separadas es lo que sostiene sobremesas de dos horas.

¿Qué se lleva anotado del pabellón al plano del salón?

Tres cotas y una foto. Primera: la profundidad y la altura de asiento que su cuerpo aprobó, contrastadas con la ficha de la pieza. Segunda: la diagonal del mueble frente al hueco más estrecho del recorrido, de la puerta de acceso de 90 cm al rellano de giro. Tercera: la distancia a la mesa baja, 40-45 cm, y el paso lateral. La foto es la de la pared receptora a mediodía y de noche, con la que el taller afina el tono del tapizado antes de cortar.

¿Cuánto tarda la fabricación de un sofá a medida tras la feria?

El periodo de fabricación de 45-60 días arranca cuando se aprueba el plano, no cuando termina la feria. Antes hay una fase de contraste de cotas, propuesta con la huella dibujada a escala y muestra física de tapizado, que conviene resolver en dos o tres semanas para no comerse el calendario. La producción incluye estructura certificada FSC, mullido y tapicería con acabados GREENGUARD Gold, y termina con montaje en casa y retirada del embalaje. El plazo exacto se confirma por proyecto, porque depende del tejido elegido y de la temporada.

Agende una consulta de diseño con el plano de su salón

Hongye Furniture Group expone en la 140.ª Feria de Cantón. No publicamos el número de stand: escríbanos por /contacto/ indicando su sector y el país desde el que viaja, y le enviaremos el número de stand junto con una carta de invitación para su visita. Al escribir, adjunte el plano acotado de su salón o un moodboard con las telas y los tonos que ya le gustan: con esos datos, la consulta de diseño le devuelve el número de stand, la carta de invitación, un tramo de atención reservado durante la Fase 2 y, si lo desea, la organización de una visita a la fábrica de Heshan para ver muestras y acabados antes de decidir.

Solicitar Cotización Gratuita